ENTRE DOS SILENCIOS DE SIRENA

«Tisú en Oro»
Óleo, temple y oro de 18Kt sobre Lienzo.
66 x 120cm.
Colección particular, Sevilla.
Un poema anónimo ‘The Mardmaids’ cuenta brevemente el secreto del por qué que no hay sirenas en el mar, historia que fue el leitmotiv con formas de Sirena para este ambicioso proyecto expositivo, que se abría con una pequeña retrospectiva y que daba paso en una segunda propuesta a una selección de mi obra última.
Ver reportaje de Canal Sur: Noticias Jaén 1, 11 de marzo de 2016


Fachada principal del palacio de la Casa de las Sirenas, Alameda de Hércules.

Vista de la sala desde el exterior.

«Composición de blancos sobre madera» Yeso, estuco, óleo y temple sobre madera. 60 x 80 cm.

U n visitante ciego recorre con sus dedos una de las piezas de la exposición.


Visita de mi familia.
Loren del Rio delante de «Composición Vertical».

Con Guillermo Torres.

Guillermo, Mº Carmen García, Andrés Bojollo, Lourdes, Pilar y Jose Antonio G. Álvarez, autor de esta página web

Carmelo y su hermano Jose Antonio, ilustres nogaleños.

Con Fátima y nuestras «Sirenas».

Con Carmen López, Rosa, Lura y Leandro.


la visita de Claudio. Nani y Pedro.

Jose Luis de Roma.
Noche de la inauguración tras la presentación de Javier Barberan, comisario de la muestra.

Con Rocío Sánchez-Palencia y María José Valverde.




Andrés Muñoz Arteche, enfocando.


Con Maritza y Juanjo. Con Guillermo y Juan.
Noticias Jaén 1, 11/03/2016. Canal Sur Televisión.
Si van por Sevilla sepan que hasta el 15 de marzo, el centro cívico ‘Las Sirenas’ de la capital, acoge la segunda etapa de la exposición de Natividad Jiménez «Entre dos Silencios de Sirena». Volúmenes en yeso, cubiertos de pan de oro y plata se mezclan con óleo y temples. La primera parte de la muestra se compuso de una pequeña retrospectiva de la autora. La entrada es gratuita.
Publicado el 14 de marzo 2016.
Las edades de la pintura.
“Era el primer pregón la voz, la voz pura; el segundo el canto, la melodía; el tercero el recuerdo y el eco, la voz y la melodía ya desvanecidas”
Luis Cernuda
Nuestros ojos están cansados de mirar: son tantas las imágenes que nos rodean, y se suceden a una velocidad tan rápida, que, de no ir contra la razón, diríamos que el olvido precede a veces a la propia contemplación del objeto. Mirar no es ver; requiere sosiego y una disposición del espíritu en la que el tiempo no se mida con la velocidad del segundero, sino con la calma al menos de las hojas del calendario. Al detenernos ante un cuadro haríamos bien en preguntarnos: ¿cuándo se pintó? ¿Qué tiempo le dedicó el artista a su creación? ¿Cuántas veces ha visto la luz antes que ahora? Porque finalmente, y aunque admitamos el valor de la propia obra, ésta contiene también mucho de todos esos ojos que se han abierto
…

Javier Rodríguez Barberán.
Profesor de Historia de la Arquitectura. Universidad de Sevilla.


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